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Actualmente la intervención más frecuente dentro de éstas es la extracción de los terceros molares (muelas de juicio) o de piezas dentarias que por carecer de espacio no han podido salir. Con menor frecuencia se extraen piezas que no pueden conservarse por medio de otros tratamientos como empastes, endodoncias…
Llama la atención la frecuencia con la que actualmente se hace necesaria la intervención para extraer los terceros molares. La razón se puede encontrar en la propia evolución de la especie humana siendo actualmente menos desarrollados los maxilares que en tiempos pasados. Influye también en esta situación el cambio en los hábitos alimenticios.
Se hace necesaria o conveniente la exodoncia de los terceros molares en los siguientes casos:
- Ausencia de espacio en la arcada, sin que el tercer molar pueda emerger de forma normal y fisiológica. Se discute la conveniencia de su extracción como paso previo a un tratamiento de ortodoncia.
- Prevención de caries y enfermedad periodontal, en sus piezas vecinas.
- Patología infecciosa en relación al tercer molar.
- Presencia de quistes o tumores odontogénicos, relacionados con el tercer molar.
En cuanto a la técnica, señalar que con carácter previo a cualquier extracción debe realizarse una completa exploración del paciente, recurrirendo en su caso a exámenes radiológicos y con frecuencia se hace necesario prescribir una medicación previa.
Podemos señalar como pasos para la ejecución de la cirugía los siguientes: incisión, despegamiento del colgajo, osteotomía, luxación de la pieza, profilaxis de la zona y sutura en su caso. Estos pasos son comunes en la mayoría de las cirugías en las que se procede a la extracción de cualquier pieza dental. La mayor complicación de estas cirugías, en el caso concreto de terceros molares, radica en que el campo de trabajo se encuentra en una zona muy profunda y de difícil acceso para el odontólogo, por lo que la destreza y experiencia de éste es de suma importancia.
El post operatorio es semejante al de cualquier otro tipo de extracción, siendo posible la presencia de edemas o sangrado en los momentos posteriores a la cirugía. Deben seguirse estrictamente las pautas de higiene indicadas por el odontólogo y evitar el enjuague violento o demasiado vigoroso en las primeras 24 horas.

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